jueves, noviembre 16, 2006

Esto sale mañana en El Mundo/El Día de Baleares, pero como voy a estar de viaje (¡barceloneses, viernes por la noche en la 2, fiesta primerospasitos con The Magnetic Band y The Redsuns!) pues lo subo ahora, que tampoco se van a vender menos periódicos por eso.

El Día sin Música

El titular del artículo de hoy no tiene nada que ver con que algunas semanas esta sección desaparezca sin previo aviso. Más bien se refiere a una curiosa celebración silenciosa que se va a llevar a cabo esta próxima semana. El miércoles es el día de Santa Cecilia, patrona de la música, y abundarán las actividades donde a todo el mundo se le llena la boca con lo importante que es la música, y tal y cual. Pero de la mano de Bill Drummond (todo un personaje con una biografía repleta de anécdotas y momentos brillantes, de los cuales el más conocido es sin duda su asalto a las listas de éxitos con el grupo The KLF), se propone también que el 21 de noviembre, es decir este martes, sea cada año el día de la No Música (No Music Day, en su acepción original anglosajona).
Esto, que puede parecer una boutade, al final no lo es tanto: para quienes amamos la música de verdad, resulta insufrible la invasión sonora en todos los campos de la vida diaria. Y no siempre porque la música que suena en todas partes sea una basura intragable -que también-: cada música tiene su momento, y a veces mancillar el silencio (El Gran Silencio, como lo llama el recién estrenado documental de los cartujos) puede ser cruel, aunque sea con la más bella de las melodías. La música en nuestros días se ha convertido en un elemento más de la decoración: suena de fondo en oficinas, centros comerciales, tiendas, supermercados. No hemos llegado a los extremos de los inodoros japoneses, que empiezan a sonar pudorosos cuando el usuario cubre el hueco, pero poco nos falta. Esta música de fondo decorativo es, además, como un murmullo irritante: si no la van a quitar, ¡por lo menos suban el volumen, que no se oye bien!
Una de las primeras instituciones en sumarse a la iniciativa de Drummond fue Resonance FM, la radio artística y cultural impulsada por el London Musicians Collective. Durante todo el martes, en Resonance FM no sonará música: a cambio se podrán escuchar diálogos, poesía, debates e incluso silencio (hasta donde lo permita la fidelidad acústica del receptor). Toda una declaración de intenciones por parte de una emisora que apuesta por el arte radical, sin miedo a adentrarse en lo desconocido. Por mi parte, más humilde, me limitaré a no escuchar ningún disco en todo el día, que mi trabajo me va a costar.

5 Comments:

At 12:17, Blogger Jonston said...

Se me ha perdido algo (respecto a sherlock)
Me parece horrible (el dia sin música), la música siempre es amor, aunque sea en un ascensor.

 
At 16:42, Blogger DDAA said...

Pues a mí me parece estupendo, aunque sólo sea para joderles el lema a los de Los 40. Esta comparación me parece sangrante:

Luz aportará así su granito de arena para que no haya "Ni un día sin música" y tampoco "Ni un día sin agua" campaña a la que Intermón Oxfam destinará los beneficios extraídos del concierto para intentar paliar la tremenda sequía que se vive en el cuerno de África, especialmente en Etiopía

 
At 12:10, Blogger Oliva trencada said...

No voldria pecar de pagessot però com diuen per aquí: "Entre poc i massa sa mesura passa".
Tenir un dia sense música i, totjust, tenir al dia següent el Día de la Música és com està un dia en dijú i al següent dia menjar fins atapair-se.
Jo em qued amb la resta dels dies, on la música es mescla amb lo quotidià i no hi ha queixes de mancances o abundàncies.
Salut.

 
At 12:10, Blogger Oliva trencada said...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

 
At 12:30, Blogger joan said...

és que avui dia és molt més necesari un día sense música que celebrar el dia següent sta cecília.

 

Publicar un comentario en la entrada

<< Home