lunes, febrero 23, 2009

Como dice David que actualizo menos de lo que sería deseable, aquí va una perla que me ha dedicado muy amablemente en su blog. Siempre es agradable que le tiren flores a uno.
Aunque no siempre es así. En el último día de la grabación en Córdoba vino Raimundo Amador a meter unas guitarras con ese arte suyo tan asombroso. La única descripción breve y global que me parece que define a Raimundo a la perfección es buena gente. Raimundo es buena gente. Pero también es un maestro: cuando hay que decir las cosas, no tiene pelos en la lengua.
Howe y yo teníamos que coger un tren a las diez y media y eran ya las nueve pasadas. Ellos estaban sentados muy cerca, uno frente al otro, casi rodilla con rodilla. Hablando con la mirada y con sus guitarras, grabando en directo. Íbamos grabando toma tras toma de Cowboy Boots on Cobblestones, una de las canciones que forman parte del proyecto. El romance entre una acústica de cuerdas de metal y una española de cuerdas de nailon, registrado en un momento único. Yo estaba ahí enmedio, ejerciendo de traductor y de productor ejecutivo, poniendo orden en la sala de grabación y comunicándome con los músicos y con Fernando, al otro lado del cristal. Los minutos pasaban y seguíamos sin conseguir la toma perfecta, aunque la veíamos cada vez más cerca. La complicidad entre Howe y Raimundo crece hasta el infinito cada vez que se ven, se entienden sin hablarse. Pero teníamos que coger un tren, y el reloj iba en nuestra contra.



Tras un momento de distensión que provocó un parón demasiado largo, elevé la voz por encima de las del resto de la gente en el estudio y dije: ¡Vamos, que tenemos prisa!
Raimundo me miró muy serio y dijo: Quillo, te voy a decir una cosa. Cuando estás grabando algo que va a quedar para toda la vida no hay prisas que valgan.
Y cuánta razón tiene, Maestro. Gracias por la lección.

4 Comments:

At 00:23, Anonymous Ángel said...

Que curioso!. Hace unos 8-9 años montamos un vídeo de un concierto de Raimundo bastante curradillo, con un montón de cámaras y buen sonido. Cuando lo finalizamos se pasó por las sala de pospo y dijo algo así como " quillo, es lo más bonito que me han hecho nunca".
Estoy seguro de que esa expresión la habrá dicho en muchísimas ocasiones, pero era muy sentida y tan emocionante como escuchar aquel "caminito" que me parece un temón impresionante.Si que me pareció muy buena persona, con gran corazón. Un saludo Joan

 
At 18:29, Blogger jaume said...

¿y como acabó la historia?

 
At 18:39, Blogger joan said...

pues ¿cómo va a acabar? ¡aprendí la lección! y nos dimos un abrazo al despedirnos.

 
At 14:22, Anonymous polaroid said...

Yo quiero ver la foto que estaba haciendo Howe.

 

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