lunes, octubre 28, 2013

Hace un montón, varios años por lo menos, que cuando pienso en actualizar el blog siempre me viene a la mente la historia de cuando Heavy Trash no llegaban a tiempo para su concierto en el FIB.
Pero nunca encuentro el momento y a medida que va pasando el tiempo voy olvidando los detalles, o se van emborronando, y cada vez lo veo más difícil o me va dando más pereza.

Pero ayer se murió Lou Reed y se me ocurrió desenterrar la historia de su concierto en el FIB y compartirla en las redes sociales, y casi mil personas la han leído. Yo mismo la he releído y había detalles que no recordaba tampoco. Es curioso cómo funciona la memoria, especialmente cuando has decidido de manera totalmente consciente no vivir en el pasado y mirar siempre hacia adelante. Pero hay cosas que merecen ser contadas, y creo que ésta es una de ellas. Espero que quede muchísimo tiempo aún para que se nos vaya Jon Spencer, pero aquí quedará ese recuerdo.

Vaya por delante que Jon Spencer fue importantísimo para mí en los años 90. "Bellbottoms" me giró la cabeza y me volvió loco, y el concierto de la Blues Explosion en el FIB del 98 99 sigue siendo uno de los que recuerdo con más admiración y entusiasmo de cuantos he visto en mi vida: por actitud, por entrega, por repertorio, por estética, por sonido. Todo en aquel concierto fue antológico.

Con los años, y a partir de la estrecha relación con mis amigos de AleHop!, también me hice fan de Matt Verta-Ray y de Speedball Baby, así que el concierto de Heavy Trash era uno de los que esperaba con más ganas en aquel FIB de 2008. Casi tanto o más que los de Leonard Cohen, Morrissey o My Bloody Valentine, que ya es decir.

Pero el sábado al mediodía recibimos una mala, muy mala noticia. Zoe de Mercury Wheels me llama y me dice que el grupo está todavía en Francia. Dice que van a correr todo lo que puedan, pero que no llegan ni de coña a la hora de la prueba y, muy posiblemente, tampoco a la hora de inicio del concierto. Un rápido cálculo nos indica que, por mucho que corran, es probable que lleguen después de la hora de inicio de la actuación.

Estamos a tiempo de reorganizar los horarios del día, anunciar la cancelación para que todo el mundo se entere, evitar que haya un escenario en silencio durante más de una hora y media sin dar explicaciones y equilibrar el reparto de actuaciones para una adecuada distribución del público en el recinto. Lo más sensato es cancelar y poner en marcha la maquinaria informativa. Llamo a Ernesto, jefe de prensa, para saber su opinión. Su pregunta me provoca un escalofrío: ¿has hecho todo lo posible para evitar la cancelación?

¿He hecho todo lo posible? Pues todavía no. Jon Spencer se merece esto y más. Llamo a Zoe: vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos y apuraremos hasta el último momento. Ella se muestra súper agradecida (¡aún me lo recuerda cuando nos vemos!) y me dice que va a seguir en contacto con el grupo para mantenernos informados de su paradero en todo momento. Ellos acaban de cruzar la frontera y nos quedan poco más de tres horas para prepararlo todo. Aviso a Belén en producción y transportes de artistas. Su respuesta inicial es una cara del tipo no-me-jodas-con-otro-marrón, pero una sonrisa a tiempo consigue el efecto deseado: ella llamará a la Guardia Civil y avisará a seguridad en todos los cortes para que puedan llegar sin obstáculos una vez se encuentren cerca del recinto. También les pondrá una persona para que les acompañe por la vía que rodea el recinto para llegar al escenario Fiberfib.com, que está al lado contrario del acceso sur por donde entran los artistas. Hablo con producción técnica (¿era Miguel Pastor? No lo recuerdo ahora) y les comento la jugada: el grupo no llega, y si lo hace será con el tiempo justo para subirse al escenario. Necesitamos revisar su rider y dejar todo perfectamente colocado, las líneas chequeadas, el backline en su sitio según el plano de escenario.

Llamo a Zoe de nuevo. El grupo está ahora a una hora de camino y queda menos de una hora para el concierto, pero ella me dice que están viniendo a toda velocidad. Es el momento de tomar decisiones, y me asalta de nuevo la pregunta de Ernesto: ¿hemos hecho todo lo posible? Decidimos esperar, pero aviso a Zoe de que, aunque me queda claro que no van a tocar los sesenta minutos que les habíamos asignado, no puedo permitir que toquen menos de treinta minutos, ni tampoco alargar su tiempo de actuación a costa de la prueba de líneas del siguiente artista de su escenario. Si pasan quince minutos de la hora prevista para el inicio de su concierto y no han llegado, tendremos que cancelar la actuación.

Llega la hora del concierto y está todo el mundo expectante. Frente al escenario se ha congregado ya una multitud de fans. Los técnicos tienen todo el backline y el cableado preparado. Pasan los minutos y aumenta la tensión. Algunos fans empiezan a silbar. Miro el reloj. Quedan cinco minutos para la hora límite cuando me llama Belén por el walkie: ¡acaban de entrar al recinto, te los mando volando! Creo que la palabra subidón se inventó para momentos como éste. ¡A tope sin drogas!

Voy con Zoe a esperarles a la rampa de subida al escenario y vemos llegar a lo lejos una furgoneta a todo trapo. Frena frente a la rampa y se bajan los músicos a medio vestir con la ropa de actuar. Jon sube peinándose, Matt acaba de ponerse los pantalones tropezando por la rampa. Salen al escenario entre vítores del público, que empezaba a impacientarse pero no se había enterado de nada. Jon Spencer agarra el micro y empieza a arengar a la multitud, mientras el batería coloca los tambores a su altura y Matt conecta la guitarra. Nadie se fija en esos detalles, todo el mundo está mirando a Jon, fascinado con su magnetismo.
Puede que pasara cinco o diez minutos haciendo su monólogo mientras los músicos se preparaban a sus espaldas; a mí me parecieron treinta segundos. Cuando quise darme cuenta, Matt empezó a tocar un riff, los músicos le siguieron, Jon empezó a bailar y Heavy Trash dieron un concierto que jamás podré olvidar.

4 Comments:

At 10:26, Anonymous Rocio said...

Se me ha puesto el corazón a mil por hora hasta escuchar ese riff. Ahí me ha explotado.

 
At 22:44, Blogger David Amargor said...

Buenisima!!!! Escribe mas

 
At 22:44, Blogger David Amargor said...

Buenisima!!!!! Escribe mas

 
At 20:44, Anonymous Dumbo said...

Pelos de punta, chico!

 

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