martes, julio 31, 2012

Cuando me preguntan qué concierto me ha gustado más de la edición del FIB de este año, no tengo ninguna duda. Ha habido grandes actuaciones que me encantaron y dejaron huella: así, a bote pronto, At The Drive-In, Bob Dylan, The Horrors, Pony Bravo, Disappears, Django Django, China Rats, Agoria, Buzzcocks...
Pero, sin duda, el primer concierto que me viene a la mente y que no olvidaré durante muchos años es el de The Stone Roses. Desde el mismo momento en que acabó supe que ese concierto estaba ya entre los mejores que he visto en mi vida. No hablo de razones objetivas, aunque Ian Brown cantó como nunca le había visto, el grupo estaba impecable y el sonido fue una maravilla de principio a fin. No, hablo desde la más pura subjetividad de mi yo con diecisiete años, escuchando por primera vez a The Stone Roses en las madrugadas de Radio 3 (aquel Diario Pop con Tomás Fernando Flores y Chema Rey formando parte del programa), comprando el disco en Xocolat y desgastando los surcos una y otra vez durante años. Veintitrés años esperando ese momento para, finalmente, vivirlo desde una perspectiva privilegiada y completamente inesperada entonces, que no habría imaginado ni en sueños cuando empecé a escucharlos.
Vimos la primera parte del concierto desde la plataforma que hay al lado derecho del escenario, mirando hacia el público. La entrada a la plataforma estaba restringida durante el concierto de Stone Roses, así que se estaba cómodo y la visibilidad era excelente, igual que el sonido. A nuestro lado estaba Steve Diggle, simpatiquísimo como siempre, recordando anécdotas de cuando llevamos a Buzzcocks a tocar a Palma hace años. Y vimos que, al otro lado del escenario, junto a la mesa de monitores, estaba Noel Gallagher con un par de amigos.
Tras más de media hora de concierto, como era inevitable, mi teléfono empezó a sonar y me reclamaron por el walkie. Salí corriendo al backstage para hablar con el tour manager de Crystal Castles y, tras revisar rápidamente el terreno y ver que no había nada urgente, corrí de nuevo al escenario. Pero esta vez decidí subir por las escaleras traseras que llevaban al otro lado, adonde estaba Noel. Allí había mucha menos gente aún, y además podía ver el resto del concierto a la misma altura que el grupo y no desde arriba. Me coloqué a unos metros de distancia de Noel y sus amigos, para no molestarles ni intimidarles, y me concentré en el concierto de nuevo.
A partir de ahí es cuando empezó a convertirse para mí en algo muy especial. Ayudado, ciertamente, por la euforia tan contagiosa que transmitían Noel y sus dos amigos, y también por un repertorio que había dejado algunas de sus joyas más preciadas para el final. El hermano majo de los Gallagher se comportaba como un fan más de los muchos miles que había frente al escenario, como uno más de los muchos miles que han cantado, coreado y hecho air guitar con esas canciones durante dos décadas. Cantaba las letras con el puño en alto, tocaba los solos en el aire; se giraba hacia sus colegas y les cantaba a la cara, sonriente, la letanía de "This Is The One", para luego girarse de nuevo hacia el escenario y seguir exprimiendo el momento, como un fan más.
Viéndoles abrazarse, disfrutando como enanos, eché muchísimo de menos a Agustín Pou y a Toni Recalde, con quienes compartí largas tardes de vinilos y fanzines, muchas horas de aburrimiento y también muchas pequeñas y grandes epifanías culturales. ¡Joder, en aquel momento lo que me apetecía era dar un paso al frente y abrazar yo también a Noel y a sus amigos! ¡Cogerles por los hombros y gritar con todas mis fuerzas junto a ellos, con el puño en alto: "I am the resurreeeeeection and I am the liiiiiiight..."!
No lo hice, claro. Hubiera sido impropio e irresponsable, como trabajador del festival. Pero, ay, ¡qué poco me faltó!

7 Comments:

At 16:58, Anonymous Guini said...

uau!!! ni siquiera te pregunté por el festival, te imaginaba corriendo de un lado para otro. Voy a escuchar Stone Roses, ala!

 
At 19:03, Blogger joan said...

Mira, ya habrá servido para que pases un buen rato :-)

 
At 00:32, Anonymous Antonio said...

Buenas, ¿aquél programa del Diario Pop no era con Jesús Ordovás y Julio Ruíz? Hubo un año, que creo que es el 90 en que estuvieron juntos y era por la noche, y Tomás F. Florez y Chema Rey estaban en Bulevar, pero eso fue más tarde y ya no sé si estaban desde antes y por la noche. En cualquier caso fue más o menos por esa época (89-90) cuando escuché por primera vez a los Stone Roses y a los Charlatans y a Ride, pero fue más bien en un programa de radio que se llamaba 'El Club de las Cinco' (que tenía la sintonía de un instrumental de los Pixies, Cecilia Ann si no recuerdo mal) (por cierto, ¿alguno de vosotros se acuerda de dicho programa y de quién era su locutor?). Saludos

 
At 00:40, Anonymous Antonio said...

Ah, y por cierto, al citar las canciones (qué suerte haber estado en el concierto), he recordado my preferida de los S. Roses: "Bye Bye Badman"

 
At 04:37, Blogger joan said...

Yo recuerdo más bien Rock 3, con Rafael Abitbol, y la sintonía era un instrumental de surf (Pipeline, creo), pero en versión moderna y con distorsión, al estilo de la versión de Cecilia Ann de los Pixies.
En cuanto al Diario Pop, recuerdo nítidamente a Chema Rey y Tomás a medianoche poniendo a Stone Roses, luego salía Ordovás con Esto no es Hawaii.
En todo caso, ¡qué buena Bye Bye Badman!

 
At 11:48, Anonymous Antonio said...

Pues sí que es cierto que antes del instrumental de Pixies, en la temporada anterior había uno de surf, que he comprobado en internet que se trataba del Pipeline que comentas, cuyo original es de los Chantays, pero en la versión de Steve Ray Voghan, que, efectivamente, es más distorsionada.

Lo curioso es que he buscado más sobre "El Club de las Cinco" y he encontrado que había un programa del mismo título en Uruguay cuyo locutor era Reynal Alberto (pero ¿cómo pude sintonizarlo entonces desde aquí?).

Y otra cosa que he descubierto es que precisamente el I Am Resurrection fue la sintonía de Rock 3 entre 1989 y 1990.

Y también me he aclarado en esta pequeña investigación, porque he recordado el programa de Jorge Albi, llamado 'La Conjura de las Danzas' que también escuchaba por aquella época.

Qué bueno recordar aquella época.

 
At 11:54, Blogger joan said...

Cuando la Conjura de las Danzas pasó a emitirse a nivel nacional en Cadena 100 me convertí en un fiel oyente, y fue el primer sitio donde escuché hablar de Luis Calvo y de Elefant Records (y la primera vez que hablé con Luis fue llamando al programa en directo!)

 

Publicar un comentario en la entrada

<< Home