martes, septiembre 02, 2008

Un día vino Puter y dijo que había conocido a unos finlandeses locos que vivían en un pueblo del interior. O algo así. Con el tiempo los conocimos, venían de Nueva York y se habían traído consigo a John Tirado (quien, además de liderar The Nash contra viento y marea, ratifica la conexión finlandesa cantando en un disco de Jimi Tenor). Uno de ellos era nada menos que Sami Yaffa, que había sido bajista de Hanoi Rocks. A mí eso me la traía bastante al pairo, pero a los fans de Guns'n'Roses que me rodeaban los tenía fascinados. Encima era un tipo majísimo.
En su periplo mallorquín Sami hizo un montón de amigos y grabó la primera maqueta de Satellites, y luego se fue otra vez a Nueva York. A través de él montamos el lío de que Satellites se fuesen a grabar allí su segundo disco. Luego resultaría que el disco lo grabó un tal Gordon Raphael, que al poco se hizo mundialmente famoso porque produjo los dos primeros discos de los Strokes. Pero me estoy desviando: a través de los años y gracias al bendito correo electrónico seguimos en contacto más o menos irregular con él (y con Mad Juana, el grupo que tiene con su chica), hasta que un día, ¡sorpresa!, me lo encuentro como flamante nuevo bajista de los New York Dolls.
Fundido en negro. Estoy en el backstage de Benicàssim, avanzo por el pasillo de los camerinos y me topo de frente con un personaje elegantemente desaliñado. Nos quedamos un momento parados, pero enseguida reaccionamos:

- "¡Sami, tío!"
- "¡Joan!"
- "¡Cuánto tiempo! ¿Cómo estás?"
- "De puta madre, tío, qué guay encontrarte aquí"
- "Ya te digo. Sabía que venías, claro, pero igualmente mola encontrate así, de sopetón. ¡Oye! ¿Y sabes quién está aquí? ¡Está todo el mundo! Mañana toca The Marzipan Man, pero ya están hoy todos aquí: Jordi, Puter, Joantoni, Sebas..."
- "¡No! Joder, ¡¿dónde están?!"

Estamos aún en ese momento de buenrollismo festivalero -¿cuántos abrazos y promesas de "tenemos que tomarnos algo juntos este fin de semana" se producen al minuto en los backstage de los festivales?-, cuando aparece por el mismo pasillo una figura bajita y sonriente que dice "¡Sami, quillo!". Raimundo Amador viene hacia nosotros, y sigue: "¡Coño, Joan!". Raimundo estuvo con los New York Dolls en Sevilla una semana antes de estar con Howe y conmigo en Córdoba, dos semanas antes de que nos encontrásemos los tres por casualidad en un pasillo del backstage de Benicàssim. Y con la sonrisa puesta me marché de nuevo a seguir con mi curro. Por supuesto, no volví a ver a ninguno de los dos, hasta que subí corriendo al escenario para ver a los Dolls bordando una interpretación soberbia de "Personality Crisis".

1 Comments:

At 20:17, Blogger Joanet said...

preciosa història!

 

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