viernes, agosto 13, 2004

LOU REED ES UNA MOMIA (pero es un músico maravilloso)

Me pasé semanas negociando con la publicista de Lou Reed (una pija de Nueva York que trabaja también para Peter Gabriel, Eddie Vedder o Billy Corgan) una posible rueda de prensa que se fue al carajo porque me negué a pagarle su billete a Valencia en business class. Ya en el festival, el tour manager de Lou, que estaba en copia de todos mis mensajes y discusiones con la tonta ésta, me llama por teléfono y me dice: olvídate de Annie y de lo que hayas hablado con ella. ¿Qué podemos arreglar entre tú, Mr. Reed y yo?
Acordamos organizar una rueda de prensa en el hotel AC Castellón al día siguiente, ante la imposibilidad de controlar el número de periodistas presentes en la sala de prensa del recinto del FIB. A la mañana del día siguiente, Lou Reed encuentra un pelo en el desayuno y se desatan todas las tormentas. Nadie de su entorno, empezando por su tour manager, se atreve a decir nada que pueda molestarle o incomodarle en lo más mínimo. Llega al recinto a probar sonido, toca los cojones y salpica de mierda a todo aquél que se acerque a un par de cientos de metros de él, y al bajar del escenario decide volver al hotel de Valencia donde se estaba quedando. Rueda de prensa cancelada, pues, treinta y cinco minutos antes de la hora anunciada. Me toca viajar solo a Castellón, cagándome en su puta madre, para dar la cara ante la prensa que se ha desplazado hasta allí y explicar que no tengo ningún motivo coherente -explicar que no tengo explicación- para cancelar una rueda de prensa que había solicitado él.
Unas horas más tarde, el tour manager me llama de nuevo para proponerme hacer la rueda de prensa por la noche en la sala de prensa del recinto. Le insisto en que a esa sala de prensa tienen acceso los más de mil acreditados, y que no pienso limitar ese acceso. Sigue adelante con la idea, así que le busco un hueco por la noche y empiezo a anunciarlo, no sin recelo.
Por la noche, después de la montaña rusa provocada por Morrissey (otro ególatra hijodeputa que no está a la altura de su Arte), Lou llega al recinto con cara de pocos amigos. Habrá encontrado otro pelo en el gazpacho, porque nuevamente nadie se atreve a hablar con él. Sólo Roberto Grima, que va repartiendo abrazos y sonrisas por el backstage. El tour manager me llama al camerino, y cuando entro me encuentro con Lou tumbado en la camilla, mirando al techo. Se incorpora cuando el manager me presenta, y me da la mano sin ganas (esa mano muerta tan desagradable y poco de fiar). El motivo de mi presencia en camerinos es convencerle de que lleve a cabo esa rueda de prensa que su tour manager ha cerrado para él (dos veces), pero no se atreve a comunicarle en persona, no vaya a ser que le despida. Como a mí no me importa ya a esas alturas lo que pueda pensar Lou Reed de mí, le cuento todo: que va a haber fotógrafos y televisiones, que le van a hacer preguntas, que vamos a seguir sus instrucciones de no hacer preguntas sobre su pasado ni sobre Andy Warhol.
Al salir del camerino, el tour manager me dice que ahora sí, ahora les apetece que les grabemos el concierto (cuando llevaban meses diciendo que nada de cámaras ni grabaciones). Paso las nuevas instrucciones al equipo de la móvil, incluidas las especificaciones que prohíben tomar primeros planos de Lou, y modifico el contrato de grabación siguiendo las instrucciones del manager.
Media hora después, tras haber dado una rueda de prensa en el recinto, Lou está en el escenario interpretando "Venus In Furs", y todas las tonterías de niñato arrugado y ex-yonqui maleducado quedan a un lado. Vaya conciertazo. Antes de que se suban al autobús que les lleva de nuevo a Valencia, alcanzo al tour manager y le paso una copia de la filmación. Espero que la vean y me confirmen si podemos pasarla a las televisiones que colaboran con el festival para que emitan el concierto.
Una hora y media más tarde, suena mi teléfono y veo en la pantalla el número del tour manager de Lou Reed. Descuelgo:
- ¿Mike? ¿Aren't you on the road now?
- Joan, this DVD you gave me... (ya está tocando los cojones otra vez, no le ha gustado y me tiene que molestar hasta cuando ya se ha ido) ...it's quite remarkable.
Un escalofrío me recorre el cuerpo cuando insiste en que les ha gustado tanto que quieren los créditos de la grabación cuanto antes: específicamente, quieren los nombres y posición laboral desde la primera hasta la última persona que haya colaborado en la elaboración de ese DVD. Me consta que la misma sensación se transmitió a todo el equipo de filmación (los mismos que cada semana confeccionan el programa de Canal 33 Silenci?, uno de los mejores programas que se pueden ver actualmente en televisión) cuando subí a la móvil a comunicarles la buena noticia.
Al día siguiente, Annie, la publicista pija, me manda un e-mail comentando que a Lou le ha gustado mucho la grabación, y que les gustaría usarla promocionalmente. Le respondo que por supuesto, siempre y cuando se mencione siempre su procedencia y la página web del festival. Y me quedo con las ganas de decirle que sí, pero sólo si me paga un billete a Nueva York. Con clase turista es suficiente.